Qué es un manglar y para qué sirve

Un manglar es un bosque de árboles de mangle que crece en la costa, en lagunas costeras y en bahías resguardadas del golpe de las olas. Vive de un equilibrio entre el agua y la sal, lo que la Ley 2243 de 2022 llama balance halohídrico, y en él conviven plantas y animales de tierra y de agua.
Para qué sirve
Según el Ministerio de Ambiente, del manglar salen peces, moluscos, crustáceos, sal, miel, madera y fibras, y sus caños sirven de vías de transporte. Ayuda a frenar la erosión, las inundaciones y las tormentas, regula la temperatura y las lluvias del lugar y da refugio a muchas especies.
Colombia es el decimosexto país del mundo por extensión de manglar. Sus manglares guardan cerca de 462 millones de toneladas de CO2 equivalente, y el 90,2 % de ese carbono está en el suelo. El 72,3 % del manglar del país está en el Pacífico y el 27,6 % en el Caribe.
Los mangles de Colombia
La Resolución 1263 de 2018 reconoce ocho especies de mangle en el país. En el Caribe crecen el mangle rojo, el negro, el blanco, el zaragoza y el piñuelo. El rojo vive en el borde del agua sobre raíces en forma de zancos, y por eso es de los que más protegen la costa. El negro saca del suelo raíces que respiran y aguanta agua más salada que la del mar.
Qué protege la ley
La Resolución 1263 de 2018 declara el manglar de especial importancia ecológica. La Ley 2243 de 2022 se dictó para protegerlo y restaurarlo, y no permite en él, ni en sus zonas amortiguadoras y de transición, la minería, los hidrocarburos, la acuicultura, la pesca industrial de arrastre ni ninguna actividad que cambie el uso del suelo. La misma ley fijó el 26 de julio como el Día del Manglar.
Lo que se ha perdido cerca de Cartagena
Entre 1984 y 2020 el Caribe colombiano perdió cerca de 25.000 hectáreas de manglar, un 25,8 % de las que tenía. En la Ciénaga de la Virgen, en la zona norte de Cartagena, la cobertura de mangle pasó de 1.060 hectáreas en 1973 a 775 en 2003. La ciénaga misma perdió unas 300 hectáreas en cerca de treinta años por sedimentación, tala de manglar y relleno de orillas para obras.
Lo que decidimos no tocar
Lo sagrado no es lo que construimos. Es lo que decidimos no tocar. Entre nuestros compromisos con la tierra están construir entre la vegetación sin reemplazar el paisaje y dejar sin tocar la playa, la laguna y la fauna que las habita.
La laguna interior se recorre en canoa, de día o al atardecer. Para conocerla en persona, agenda una visita o mira las fotografías de la laguna.


